Zero: ¡funciona!

David contra Goliat. La eterna lucha contra los titanes que se presentan como invencibles. Y ahí está el truco: ¿Quién se va a plantear derrotar o, al menos, doblar unos milímetros, a colosos férreamente armados de poder? Pues sucede y generalmente de la mano de quien comprende que nada, o casi nada, tiene que perder al plantar cara. Y resulta que, quieras que no, a su manera, funciona.

Pinchazos en las costillas del coloso, muecas de incredulidad e incomodidad, una ligera corriente de miedo filtrándose entre las costuras de los bolsillos. De esto nos habla el corto “Zero”, dirigido por David Macián basado en un relato del escritor Isaac Rosa que parte de una tesis más que sugerente “Érase una vez un pueblo en el que nadie bebía Coca-Cola”.

Una historia que pudimos ver el pasado 11 de enero en La Revoltosa, de Xixón, en el marco de MUSOC19 (VII Muestra de Cine Social y Derechos Humanos de Asturias) organizada por Acción en Red y en la que colabora, entre otros muchos colectivos, el Institutu Asturies 2030.

Tras el corto, abrimos el debate con Itziar Fuente, responsable de movimientos sociales de Podemos Asturies; Israel García, portavoz del Comité de Empresa en el conflicto de Coca-Cola Colloto en 2014, y el público asistente.

Un debate en el que se coincidió en señalar la importancia de las acciones colectivas, hasta las más pequeñas. Desde la lucha de la plantilla de la fábrica de Colloto ante el ERE presentado por la multinacional al temor, siempre disimulado, que provocan los boicots a determinados productos, como puede ser el movimiento BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones) promovido desde Palestina como medida de presión ante el hostigamiento continuo de Israel sobre la población.

Más cerca, y desde Acción en Red y Milenta Muyeres, Ana Suárez explicó la motivación de la organización para traer este corto, “Zero”, tras la experiencia vivida en el chiringuito de San Mateo, el Pinón Folixa, cuando decidió no vender Coca-Cola durante las fiestas: “Cuando se lo dijimos, a las 48 horas nos llamaron y nos ofrecieron toda la Coca-Cola gratis durante todas las fiestas. Como no aceptamos, un día amanecimos con el chiringuito rodeado de banderas de Coca-Cola; finalmente, recibimos un burofax diciendo que no podíamos usar la tipografía de Coca-Cola para anunciar el boicot a la marca…”.

Conclusión: “A las empresas, les duele”.